Estos tres estudiantes son el mejor ejemplo de que la educación cobra un valor especial cuando los conocimientos adquiridos en el aula se transforman en experiencias concretas.
La actividad forma parte de un proyecto escolar, que se desarrolla de manera articulada entre el establecimiento educativo, el Municipio local y la agencia INTA, una experiencia que pone de manifiesto la importancia del trabajo interinstitucional para fortalecer la formación de los futuros técnicos.
Durante la jornada participaron dos grupos de estudiantes con objetivos específicos, mientras uno de ellos trabajó en la construcción y colocación del sistema de riego, incorporando conocimientos vinculados al manejo eficiente del agua y la infraestructura productiva, el otro realizó el repique y trasplante de especies aromáticas hacia macetas de mayor tamaño, una etapa fundamental para su correcto desarrollo y crecimiento.

Más allá de las tareas realizadas, la propuesta refleja el valor de una educación conectada con las necesidades del territorio, capaz de construir vínculos entre instituciones y de ofrecer a los jóvenes herramientas prácticas para su futuro personal y laboral.
Experiencias como esta demuestran que cuando la escuela, el Estado y los organismos técnicos trabajan en conjunto, se multiplican las oportunidades de aprendizaje y desarrollo para toda la comunidad.
