Todo comenzó minutos después de la medianoche en una vivienda ubicada sobre calle Libertad, donde vecinos advirtieron movimientos extraños y frases incoherentes por parte de un hombre de 46 años que se encontraba completamente fuera de sí. Según los testimonios reunidos en el lugar, el sujeto hablaba de supuestas persecuciones y situaciones imaginarias mientras abordaba su Volkswagen Golf gris y abandonaba la zona a gran velocidad.
Sin embargo, apenas unos minutos después, el barrio quedó envuelto en humo y desesperación. La casa de este hombre comenzó a incendiarse violentamente y las llamas avanzaron con rapidez sobre la estructura. Ante semejante escenario, efectivos de la Comisaría 21° coordinaron un operativo de emergencia junto a Bomberos para evacuar el sector, asegurar el perímetro y evitar que el fuego alcanzara viviendas linderas.

Mientras los bomberos combatían el incendio, los uniformados trabajaron para contener a vecinos conmocionados que salían a la calle en plena madrugada alarmados por las explosiones y el intenso resplandor de las llamas. Gracias a la rápida articulación entre ambas instituciones, no hubo personas heridas dentro de la propiedad ni en las casas cercanas.
Durante las primeras diligencias realizadas en el lugar, el personal encontró elementos vinculados a armas de fuego legalmente registradas, entre ellos documentación, cargadores y cajas de pistolas. Todo quedó secuestrado para la investigación judicial.
Pero el episodio todavía no había terminado. Casi en simultáneo, el mismo hombre protagonizó una secuencia aún más peligrosa en pleno centro de Roca. Mientras circulaba a alta velocidad, embistió a una mujer de 31 años que se desplazaba en una moto. La víctima sufrió lesiones leves y fue asistida inmediatamente.
Lejos de detenerse, el conductor continuó su marcha errática hasta llegar al edificio de la Comisaría 3°, donde realizó una maniobra brutal: aceleró de frente contra el acceso principal de la unidad policial e intentó ingresar por la fuerza con el vehículo.
El impacto generó momentos de enorme tensión. Aun así, el auto retrocedió y el conductor volvió a acelerar para embestir por segunda vez el frente de la dependencia policial. La maniobra terminó contra una de las columnas del ingreso, lo que impidió que lograra atravesar el hall.
En medio del caos, efectivos de la unidad actuaron con rapidez para contener la situación. El hombre descendió del vehículo totalmente alterado e intentó escapar a pie mientras gritaba amenazas y aseguraba que dentro del auto había una bomba.

Esa declaración activó inmediatamente el protocolo preventivo de explosivos. La zona fue asegurada por personal policial y trabajaron especialistas del aeropuerto de la ciudad para descartar cualquier riesgo para la comunidad. Finalmente, tras una inspección completa del vehículo, se confirmó que no existían artefactos explosivos.
Pese al nivel de violencia y al peligro constante que representó el accionar del agresor, la intervención policial permitió controlar cada una de las situaciones críticas sin consecuencias mayores. Tanto en el incendio de la vivienda como en el ataque a la comisaría, la prioridad fue preservar la vida de vecinos, transeúntes y del propio personal que intervino durante la madrugada.